Publicadas por
Claudio Novillo
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Hay mentiras que se venden con traje y corbata, y otras que se venden con incienso y latín. Las segundas suelen tener más éxito: prometen eternidad, consuelo y absolución en cómodas cuotas de fe. Y ojo: no es un ataque a quienes creen —la fe, como el mate, es compañía en la intemperie— sino a ciertas ideas que, vistas con lupa, hacen agua por todos lados.
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