Hay algo profundamente desconcertante —y, si uno se permite la honestidad, también inquietante— en la persistencia de ciertas figuras en la vida pública, aun después de haber atravesado el proceso más severo que puede enfrentar un ciudadano en una república: el juicio y la condena.
Porque no hablamos de rumores, ni de operaciones mediáticas, ni de ese barro espeso donde la política suele chapotear con comodidad. Hablamos de sentencias. De hechos probados. De una vara que, en teoría, debería ser igual para todos.
Y sin embargo, allí está Cristina Fernández de Kirchner, todavía orbitando el centro de la escena, como si la gravedad de lo ocurrido fuera apenas un detalle menor, una anécdota incómoda que algunos prefieren archivar en el cajón del olvido selectivo.
La pregunta no es jurídica —eso ya fue saldado en los tribunales—. La pregunta es moral. ¿Qué dice de una sociedad que sigue escuchando, consultando, incluso celebrando a alguien cuya conducta fue, precisamente, sancionada por el mismo sistema que garantiza nuestras reglas de convivencia?
Hay una peligrosa gimnasia en naturalizar lo inaceptable. Una costumbre casi cínica de separar la obra de la conducta, el poder de la ética, la conveniencia de la decencia. Como si la política fuera un territorio exento de los valores básicos que exigimos en cualquier otro ámbito de la vida.
Pero no lo es. O no debería serlo.
Porque cuando una figura condenada sigue siendo referente, lo que se erosiona no es solo la credibilidad de la justicia. Es algo más profundo: la noción misma de consecuencia. La idea de que los actos tienen peso, de que las decisiones importan, de que cruzar ciertos límites debería implicar, al menos, un costo irreparable en la vida pública.
Y sin embargo, en este extraño teatro argentino, los finales nunca parecen definitivos. Los personajes caen… pero no se van.
Quizás el problema no sea solo de quien insiste en quedarse, sino de quienes, por acción u omisión, siguen dejándole un lugar en la mesa.
Por: Claudio Novillo
Si deseas conocer sobre mi trayectoria de más de 40 años en medios de comunicación, te invito a leer mi biografía aquí:
Ingresar >>
