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El pirata más exitoso

 



Henry Every un corsario que poco tenía que ver con una hermanita de la caridad, inspiró a los filibusteros de la edad de oro de la piratería que aterrorizaron el Caribe a principios del siglo XVIII pero, además, logró variar el modelo económico mundial, tras robar un barco al Imperio mongol.

La piratería clásica mantiene todavía ese aura de romanticismo y aventura desenfadada que adquirió fundamentalmente en el siglo XIX. Pero aunque a los ojos de un espectador pueda resultar atractiva y fascinante, para quienes la sufrían no lo era en absoluto porque solía costarles la pérdida de sus bienes, cuando no sus propias vidas.


Lo curioso es que tampoco resultaba tan provechosa para los piratas mismos, pues la gran mayoría acabaron colgados de una soga o fallecieron en circunstancias relacionadas con su oficio, ya fuera caídos en batalla, ya ahogados en medio de una tempestad. Pocos pudieron retirarse a disfrutar de su botín y, junto con Henry Morgan, que logró ser nombrado caballero y gobernador de Jamaica, el caso más célebre fue el de Henry Every.



No es desconocido que muchos de los piratas trabajaron antes en la Armada Naval Inglesa. Unos de forma oficial, otros fueron corsarios al servicio de su majestad, la Reina de Inglaterra; sobre todo durante el reinado de Isabel I. Otros como corsarios al servicio posterior de otros Reyes Ingleses.  No es extraño que como la mayoría de los piratas ingleses comenzara navegando en buques de la armada inglesa, normalmente barcos corsarios al servició de la Corona, los inicios de Henry Every fueron estos.


Se tiene conocimiento que fue todo un navegante en su juventud. Sirvió en diversos buques de la Royal Navy. Aunque la leyenda cuenta que participó en el bombardeo de Argel en 1671, entre otras andanzas, la primera acción documentada corresponde a 1689, en aquella Guerra de los Nueve Años que enfrentó a toda Europa con la gran potencia del momento, la Francia de Luis XIV. Lo hizo como guardiamarina a bordo del HMS Rupert, un navío de línea de sesenta y cuatro cañones mandado por Sir Francis Wheeler. Los informes conservados sobre Every son positivos en todos los aspectos y su papel en la captura de un convoy enemigo le hizo ganarse el ascenso a suboficial.


Al año siguiente siguió a su capitán a otro buque mayor, el HMS Albemarle, de noventa cañones, con el que al poco participó en el desastre naval de Beachy Head (o Bévéziers, para el adversario), donde la armada francesa hundió una docena de naves de la alianza anglo-holandesa sin perder ni uno. Ese mismo verano, en 1690 más o menos, Every abandonó el servicio de Su Graciosa Majestad para iniciarse en la empresa privada con un lucrativo negocio: el tráfico de esclavos entre África y Bahamas.


El monopolio de este negocio lo tenía la Royal African Company, una compañía inglesa fundada por los Estuardo en 1660 que, tras un período de decadencia, había resurgido bajo la dirección del duque de York antes de que éste se convirtiera en el rey Jacobo II. Por tanto, toda actividad negrera al margen era ilegal y así fue cómo Every se puso al otro lado de la ley.


Pese a que la mismísima Royal Navy se ocupaba de proteger los intereses de la compañía, los enormes beneficios que producía la trata hacían que mereciera la pena arriesgarse y, según un testimonio documentado por Thomas Phillips, capitán del HMS Hannibal y encargado de patrullar el litoral atlántico de África, Every trabajó trasladando esclavos desde la costa de Guinea hasta las Bahamas para el gobernador Cadwallader Jones. No se sabe mucho más de esa etapa de su vida, que terminó en 1693 cuando se presentó una nueva oportunidad para muchos marinos en el contexto de la todavía vigente Guerra de los Nueve Años (que no terminaría hasta 1697).


El pirata más famoso del siglo XVII, regresa para servir a su majestad, pero su estancia sería muy corta.


Carlos II de España acordó con Inglaterra el armado de una expedición para atacar las posesiones francesas en el Caribe, además de llevar mercancías y armas a las tropas españolas destinadas allí y rescatar tesoros de los galeones hundidos. 


El sueldo no sólo era bueno sino que se garantizaba su pago cada seis meses, con el primero por adelantado, así que Every se alistó y, puesto que tenía experiencia, le nombraron oficial. Pero nada salió bien. El capitán del barco insignia murió antes de zarpar, el viaje a la primera etapa en La Coruña se demoró cinco meses por razones burocráticas y, una vez en el puerto gallego, pasaron otros tantos por idéntica causa, con lo que los marineros no tenían dinero para vivir y empezó a correr entre ellos el rumor de que habían sido vendidos como esclavos a los españoles.


El 7 de mayo de 1694 Every, harto de la espera, el mal trato y las humillaciones; lideró un motín, que terminó con la captura de la fragata española  "Carlos II" integrante de la flota inglesa y antes que nadie pudiera evitarlo, escapó a mar abierto, esquivando el fuego de artillería que se desató a su salida de Galicia.  Por su carácter y don de mando conformó una tripulación leal, con la que marchó al océano Índico con la intención de convertirse en pirata y enriquecerse. 


El Charles II es rebautizado como Fancy (El lujoso), lanzándose a la caza de barcos en el mar Arábigo, en ese momento y como bien señala Johnson en su libro, era una de las rutas comerciales más importantes en el mundo, que conectaba con La Meca, el Imperio mogol y el Estado islámico.


Por el camino, empezaron a asaltar barcos. Su primera presa fue a la altura de Cabo Verde: tres mercantes británicos que iban a Barbados con suministros; varios de sus marineros, por cierto, se les unieron, sumando así un total de noventa y cuatro hombres. Luego capturaron esclavos, pero al llegar a Bioko el peso les hizo escorar, por lo que Every ordenó reducir el número de cubiertas para mejorar la velocidad. De hecho, el Fancy pasó a ser muy rápido, lo que le facilitó nuevas presas en los meses siguientes y doblar el Cabo de Buena Esperanza sin mayores problemas para fondear en Madagascar primero e Islas Comores después.


Durante los primeros meses de 1695 que pasaron en Madagascar, la tripulación del Fancy realizó mejoras que le dieron una gran velocidad y agilidad al barco. También se enfrentó y saqueó a dos corsarios daneses y más tarde a uno francés.


Un auténtico desconocido


Para el historiador E.T. Fox esto es lo que más lo destaca a Every de sus contemporáneos. Casi todos los piratas más famosos de la llamada "edad de oro de la piratería" (aproximadamente 1690-1730) tuvieron finales traumáticos. Muchos fueron capturados y ejecutados como el capitán Kidd; otros, como Bartholomew Roberts y Barbanegra, murieron en la batalla con la Marina Real; algunos murieron solos, abandonados en una isla desierta o asesinados por su tripulación amotinada", apunta en su libro King of the Pirates: The Swashbuckling Life of Henry Every y agrega que "Ninguno de ellos tuvo tanto éxito como Henry Every".



Por su parte, Steven Johnson afirma en su libro Un pirata contra el capital (Turner), que "Esa generación de la edad de oro -Barbanegra, Samuel Bellamy, Calico Jack- se inspiró mucho en los crímenes de Henry Every y las leyendas que giraban a su alrededor", y asegura que "Aunque Every no es tan famoso hoy en día como esas figuras icónicas de la edad de oro, tuvo un impacto más significativo en el curso de los acontecimientos mundiales".


Se sabe muy poco de Henry Every; se desconoce cuándo nació e incluso se duda de su verdadero nombre debido a que usó varios alias a lo largo de su carrera, aunque aún se conserva la supuesta única carta de su puño y letra, donde puede leerse el nombre de "Henry Every". Tal como apunta Johnson en su libro, la mayoría de los especialistas coincide en que nació cerca de Plymouth (Devonshire, Inglaterra) a finales de la década 1650, con lo que el gran golpe se habría cometido alrededor de sus 40 años. 


Su habilidad para convertirse en fantasma logró que sus datos filiales, se desdibujen y se pierdan en el tiempo. Unos variaban el apellido a Avery o Evory, mientras que otros cambiaban el Henry por John o Jack e incluso consta que utilizó uno completamente diferente como Benjamin Bridgeman, origen del apodo que le daban sus propios hombres: Long Ben (Ben el Largo).


A eso hay que sumar los motes populares con que se referían a él sus contemporáneos: "The Arch Pirate" y "The King of Pirates" (El Archipirata y El Rey de los Piratas). No está mal, teniendo en cuenta que apenas dedicó un par de años al oficio.


El gran golpe


El ataque no se lo iba a dar a intereses europeos sino asiáticos.  Sabía que cada año pasaba por aquella zona una flota procedente de la India transportando musulmanes a La Meca y que se trataba de peregrinos acaudalados, así que resolvió esperarla aliado con otros cinco piratas que actuaban por aquellos contornos: Tew, Joseph Faro, Richard Want, William Mayes y Thomas Wake, sumando en total casi medio millar de piratas. Era necesaria una fuerza contundente porque la flota india se componía de veinticinco naves y contaba entre ellas con el poderoso Ganj-i-Sawai y el Fateh Muhammed, dos navíos grandes y artillados pertenecientes a la armada del Imperio Mogol.


El asalto se produjo ese verano y para ello se utilizaron sólo la mitad de los barcos (el Fancy, el Pearl y el Portsmouth Adventure), pues los otros (Amity y Susanna) resultaron ser demasiado lentos -de hecho, llegarían con la batalla ya empezada- y uno (Dolphin) fue abandonado, repartiéndose su tripulación entre los restantes.



El Fateh Muhammed cayó con facilidad, proporcionando un rico botín, entre otras cosas porque a bordo viajaba el comerciante Abdul Ghaffar, acaudalado propietario de docenas de naves mercantes. Según se estima, los asaltantes obtuvieron cantidad suficiente como para comprar cincuenta veces el Fancy. La única pega fue que Tew murió en acción.


A continuación salieron en persecución del Ganj-i-Sawai un barco real propiedad del emperador indio Aurangzeb y que a veces figura en las crónicas con el nombre Gunsway. Era un rival temible, con ochenta cañones y cuatrocientos mosqueteros para defender a otros tantos pasajeros. Una andanada afortunada lo desarboló, inmovilizándolo; pero el intento de abordarlo de los piratas fracasó, al ser rechazados por el fuego de mosquetería. No obstante, volvieron a tener suerte: un cañón explotó y se declaró un incendio en cubierta que sembró el caos, animando a un nuevo intento de abordaje. La lucha duró tres horas, al término de las cuales Every se erigió triunfador.


Los marineros y pasajeros musulmanes, entre los que había mujeres (incluyendo una posible nieta del emperador Aurangzeb), sufrieron crueles torturas por largo tiempo, para que revelaran donde escondían sus riquezas. Los vándalos se dedicaron a violar durante días a las pasajeras que había a bordo, incluidas esposas y familiares del emperador.



Muchos hasta se quitaron la vida para evitarse aquellas penalidades y el relato de los hechos, que llegó a todo el mundo, horrorizó a la gente, originando incluso sentimientos de culpa postreros en alguno de los responsables. Ahora bien, de momento veían las cosas de otra manera: el tesoro obtenido (medio millón de monedas de oro, piedras preciosas, telas…) superó al del Fateh Muhammed y en conjunto es considerado por algunos estudios como el más rico de la historia de la piratería.


Se repartió de forma proporcional a la participación en el asalto, lo que no evitó disconformidades. Por ello, los marineros franceses y holandeses decidieron abandonar el Fancy en Isla Reunión, mientras los demás ponían proa a Nassau tras cargar un centenar de esclavos. Durante una escala en Isla Ascensión, varios marineros optaron también por jubilarse y disfrutar de lo ganado.


Se desata la tormenta


Una vez que el Ganj-i-Sawai maltrecho arribó a Surat, la noticia despertó la ira. Los piratas, no sólo habían robado las fortunas del emperador, también habían violentado a sus mujeres mientras participaban del peregrinaje más sagrado para la fe musulmana. No habían cometido un simple crimen, sino también un sacrilegio. Incluso, sus acciones se llegaron a interpretar como un acto de guerra.


El "golpe" de Every amenazó con desestabilizar los equilibrios políticos en la zona lo que motivó que los británicos se lanzaran a su caza.


Aurangzeb respondió a los hechos con el arresto de altos cargos de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, que creía que habían conspirado contra él. Para la Compañía, la primera sociedad anónima de la historia, que había hecho una fortuna a partir de la importación de tejidos de calicó y chintz de la India, Every se convirtió en una gran amenaza, ya que puso en crisis la estabilidad geopolítica que necesitaba en la India para su prosperidad comercial.


Si antes hablamos de que la historia de este pirata cambió las relaciones comerciales internacionales, este ataque fue el boom para que esto cobre sentido. Aurangzeb se vengó de los ingleses por su ineptitud y atacó Bombay. Los rifirrafes terminaron cuando fue compensado y los piratas declarados "enemigos de la humanidad".


Para intentar preservar sus acuerdos comerciales, se compensó a Aurangzeb por lo robado, se prometió llevar a los piratas ante la justicia, y tanto el Gobierno como la Compañía pusieron a sus agentes y buques al servicio de la búsqueda de los piratas, ofreciendo una gran recompensa por su captura. Henry Every se convirtió rápidamente en el hombre más buscado del Reino Unido, pero su paradero jamás fue descubierto.


Mientras tanto el Fancy arribaba a las Bahamas, fuera de la jurisdicción de la compañía, ancló en el puerto de Nassau, capital de la isla de New Providence. Para ello, Every sobornó al gobernador, Sir Nichollas Trott, regalándole el barco y una sustanciosa suma, aunque él ya era proclive a aceptar su presencia porque había muy pocos habitantes (menos que piratas) y los cuarenta cañones del buque servirían de disuasión a un posible intento de conquista francés. Trott hizo la vista gorda ante el cargamento que llevaban (marfil, pólvora, municiones), que les identificaba como fuera de la ley -y eso sin contar los esclavos-, por lo que la tripulación pudo establecerse en la isla sin problemas, como unos vecinos más. El Fancy se hundió tan misteriosa como oportunamente, con lo que desapareció una prueba importante.



En cuanto a Every, se ignora qué fue de él. Unos dicen que se quedó en su Devon natal con un nuevo nombre, disfrutando de su riqueza hasta morir en 1714 y otros que se alzó como gobernador de la república pirata que se había establecido en Nassau. 


El misterio que marcó su infancia lo acompañaría hasta el final. "Las neblinas que empañan el nacimiento del marino de Devonshire son casi tan espesas como las que rodean a su muerte", dice Johnson y explica que el pirata se convirtió en una leyenda de su época y, como tal, en héroe para algunos y villano para otros. "Fue un amotinado, un líder de la clase trabajadora, un enemigo del Estado y un rey pirata. Y, al final, se convirtió en fantasma", sentencia.


Las aventuras de este pirata se popularizó en libros e incluso obras de teatro. El supuesto final feliz de su vida, acabando como hombre acaudalado y respetable,  viviendo en islas paradisíacas del Caribe,  inspiró a otros aventureros. En algún lugar del mundo tras la apariencia de hombre respetable, se ocultaba una vida de cruel pirata y esclavista que nadie imaginaba.