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Una persona, varias personalidades


 En el trastorno de identidad disociativo, antes conocido como trastorno de personalidad múltiple, corresponde a un trastorno mental donde una persona tiene dos o más personalidades distintas. Los pensamientos, acciones y comportamientos de cada personalidad pueden ser completamente diferentes.


Próximamente se celebra el Día Mundial de los Trastornos de Identidad Disociativos, antes más conocido como "desorden de personalidad múltiple", por el que una persona puede tener dos o más identidades, cada una con su propio patrón de conducta y diferente forma de relacionarse con el entorno. Las principales causas son los traumas infantiles o el haber sufrido una catástrofe natural, según explican desde la Clínica López Ibor.


Así, "el paciente que lo sufre siente la presencia de dos o más personas que hablan o viven en él", destacan estos expertos. Es una enfermedad mental que supone una desconexión entre la realidad, el entorno, la identidad, los recuerdos y los pensamientos. "El paciente que lo padece no está en la realidad y, por ello, es muy difícil que pueda seguir una vida cotidiana", detallan desde la clínica.


El trastorno de identidad disociativo es un problema de difícil abordaje por parte de los que lo padecen, porque no solo condiciona su vida, sino que también afecta a la dinámica de su entorno (familia, trabajo y amistades) y, además, "genera muchos sentimientos de incomprensión por parte de los que les rodean". Así las cosas, las personas que lo sufren suelen padecer amnesia disociativa, siendo el principal síntoma la pérdida de memoria grave de forma repentina, sin ser causa de una enfermedad concreta, y que puede durar horas, minutos, días o años. Se desconoce el número de personas con trastorno disociativo de la identidad. En un estudio pequeño, alrededor de un 1,5% de las personas sufrieron este trastorno en un año en concreto.


El trastorno de identidad disociativo puede presentar las formas siguientes:


- Posesión


- No posesión


En la forma de posesión, las diferentes identidades de la persona aparecen como si se tratara de un agentes externos que habían tomado el control de la persona. Este agente externo puede describirse como un ser o espíritu sobrenatural (a menudo un demonio o dios, que puede exigir castigo por acciones pasadas) pero a veces es otra persona (a menudo alguien que ha muerto, a veces de manera dramática). En todos los casos, las personas hablan y actúan de manera muy diferente a la que lo hacen normalmente. De este modo, las diferentes identidades son obvias para las demás personas. En muchas culturas, estados de posesión similares son una parte normal de la cultura o la religión locales y no se consideran un trastorno. Por el contrario, en el trastorno de identidad disociativo, la identidad alternativa no es deseada, provoca una angustia y un deterioro importantes y aparece en momentos y lugares que no son apropiados para la situación social, la cultura y/o la religión de la persona.


Las formas de no posesión tienden a ser menos evidentes para los demás. La persona puede notar una alteración repentina en su sentido de sí misma, tal vez sintiéndose como si fuera observadora de su propio discurso, emociones y acciones, en lugar de ser el agente.


Sus Causas



El trauma suele ser la causa de esta afección, particularmente durante la infancia. Aunque no existe una cura definida para el trastorno de identidad disociativo, el tratamiento a largo plazo puede ayudar a las personas a combinar sus personalidades en una sola.


Pero este trastorno de identidad disociativo, puede aparecer en personas que sufrieron una tensión emocional abrumadora o un trauma durante la infancia. En los Estados Unidos, Canadá y Europa, alrededor del 90% de las personas con este trastorno han sido víctimas de maltrato grave (físico, sexual o emocional) o han sido abandonadas durante la infancia. Algunas personas no han sufrido abusos, pero han experimentado una pérdida temprana importante (como la muerte de uno de los progenitores), una enfermedad grave u otros eventos abrumadoramente estresantes.


A medida que se desarrollan, los niños deben aprender a integrar diversos y complicados tipos de información y experiencias en una única identidad personal cohesionada y compleja. El abuso sexual y físico que se produce en la infancia, cuando la identidad personal está en desarrollo, puede tener efectos duraderos sobre la capacidad de la persona para construir una identidad única, especialmente cuando los abusadores son los progenitores o los cuidadores.


Los niños que han sufrido abusos pueden pasar por fases en las cuales se mantienen separadas las diferentes percepciones, recuerdos y emociones de sus experiencias vitales. Los padres u otros cuidadores intensifican esta segregación de experiencias al comportarse de manera inconsistente a lo largo del tiempo (por ejemplo, intercalando conductas cariñosas o abusivas), un comportamiento que se denomina traición traumática. Con el tiempo, estos niños pueden desarrollar una creciente capacidad de escapar del abuso al "alejarse", disociándose de su duro ambiente físico o replegándose hacia el interior de su propia mente. Cada fase o experiencia traumática se puede usar para producir una identidad diferente.

Sin embargo, si estos niños en situación de vulnerabilidad son suficientemente protegidos y contenidos psicológicamente por adultos que verdaderamente se preocupen por ellos, es menos probable que desarrollen un trastorno de identidad disociativo.


Principales síntomas

Los síntomas del trastorno de personalidad múltiple incluyen:


  • Ausencia de identidad, habiendo dos o más personalidades con características, formas de pensar y actuar que son propias de cada una;
  • Falta de identificación con el propio cuerpo o la sensación de que este le pertenece a otra persona;
  • Alteraciones constantes de comportamiento, actitudes y opiniones;
  • Fallas de memoria sobre eventos pasados;
  • Fallas de memoria en situaciones cotidianas, como olvidar cómo usar el teléfono, por ejemplo;
  • Sensación de que el mundo no es real;
  • Sensación de estar separado del cuerpo;
  • Oír voces o tener otros tipos de alucinaciones, como visuales o táctiles.

Los síntomas causan sufrimiento para la persona afectada, además de deterioro en las relaciones sociales, profesionales o en otras áreas importantes de la vida. Asimismo, es posible que los síntomas se asocien con otros síndromes, como ansiedad, depresión, trastornos alimentarios, abuso de drogas, automutilación o comportamiento suicida, por ejemplo. 

Factores de riesgo

El trauma a menudo desencadena el como respuesta psicológica, por lo que es un factor de riesgo fuerte, especialmente en la infancia. Este trauma puede deberse a:

  • Abuso físico
  • Abuso sexual
  • Negligencia emocional
  • Abuso psicológico

En algunos casos, un niño quizá no experimenta una forma clara de abuso, pero puede vivir en un entorno familiar que no le brinda seguridad. Por ejemplo, puede vivir con padres muy impredecibles, y empezar a disociarse en respuesta al estrés que le causa. El trastorno de identidad disociativo puede aparecer junto con otros trastornos. Esto significa que varios trastornos de salud mental podrían surgir de la misma causa.

Otros trastornos comunes que pueden ocurrir junto con el trastorno de identidad disociativo incluyen:

  • Trastorno de la personalidad límite
  • Depresión
  • Trastorno de uso de sustancias
  • Trastorno por estrés postraumático
  • Trastornos de la alimentación
  • Ansiedad
  • Trastorno obsesivo compulsivo

Cómo confirmarlo

El diagnóstico del trastorno de personalidad múltiple es realizado por el psiquiatra a través de la evaluación de los síntomas, siendo también importante excluir la existencia de otras enfermedades psiquiátricas y neurológicas o el uso de sustancias que puedan causar estos síntomas.


Tratamiento

El tratamiento de este trastorno es orientado por el psiquiatra y debe ser realizado mediante psicoterapia y, de ser necesario, uso de medicamentos para aliviar la ansiedad o los síntomas depresivos. A pesar de no haber una cura, puede permitir una asociación más armoniosa entre las personalidades y un mejor equilibrio del comportamiento


Pensamientos o conductas suicidas

Si tienes pensamientos relacionados con lastimarte a ti mismo o lastimar a otra persona, llama al 911 o a tu número local de emergencias, dirígete a una sala de urgencias o cuéntaselo a un familiar o amigo de confianza.



Visibilizarlo

"El 5 de marzo se dedica para hacer visible y crear conciencia de esta enfermedad que sufren cinco de cada 10.000 personas en todo el mundo",

precisan desde el centro. "Es una patología no muy común, pero a la que hay que dar visibilidad, ya que muchas de las personas que lo padecen han sido víctimas de problemas y traumas graves en su infancia o son personas que han sufrido una catástrofe natural o un periodo traumático en el pasado", detallan.

La prevención en este caso, es "complicada", según los expertos. Por ello, es muy importante la detección de la enfermedad lo antes posible y la puesta en marcha del tratamiento para mejorar la calidad de vida del paciente y su posible cura.

No existe una cura específica para el trastorno de identidad disociativo. Sin embargo, muchas personas pueden ayudar a manejar sus síntomas y trabajar para integrar sus identidades a través de la psicoterapia regular. También pueden aliviar cualquier otro síntoma con medicamentos.

La recuperación de este trastorno varía de acuerdo con los síntomas y las características que presentan, además de la realización correcta del tratamiento.